Encuentro #2 con Gisela Chillida

Relatoría por Belén Soto

12/09/2019
La escocesa
18:00 h

Patricio presenta el proyecto Gabinete de mentiras y el encuentro con Gisela Chillida.

Gisela se presenta e introduce la sesión de trabajo que ha preparado para la jornada:

Para ellos, sus mentiras son sus tesoros. No saber qué esta sucediendo, velar las cosas, les ayuda. Nosotrxs sentimos que estamos luchando solxs y no sabemos nada del terreno. En España no se ha fomentado el conocimiento de la historia. Tuvimos una dictadura y después una transición donde se hizo muy mal y las redes que nos quedan ahora son las que construimos entonces. Siempre pensamos en otros países pero no nos podemos comprar.

Me gustaría unir lo más biográfico de la queja para generar entre todas un mapa: ¿qué está pasando? Quien paga manda se me ocurrió porque me resultó lo más obvio. ¿Quién tiene el dinero? Esta segunda pregunta ya no es tan clara: es muy difícil comprender el dinero público, por ejemplo. Es muy complejo entender de dónde viene, no podemos trazarlo.

Por un lado, sabemos que no todo sale del Ministerio de Cultura sino del de Exteriores. En un país donde el presupuesto dedicado a Cultura viene del presupuesto de Exteriores ya te haces una idea de lo que se entiende por arte: propaganda. Esto da pistas sobre dónde estamos, qué está pasando y hacia dónde podemos ir. No hay lugar que presente la información que nos permite detectar estas fallas, nadie se preocupa por sistematizar un poco la trazabilidad del dinero de las ayudas, los premios públicos… Dicen que no hay dinero pero de repente a una muestra del Instituto Cervantes en Nueva York de un pintor que no conoce nadie se destinan 20.000 €. Manejan presupuestos enormes que nosotrxs no sabemos ni que existen. Y mientras estamos peleando por que la Sala de Art Nou nos de 800€. Creo que esto es lo que hay que desenmascarar.

Conversación:

– Entiendo que el Gabinete de mentiras procede de esa sensación de que nos están tomando el pelo. Tenemos que poner una solución. Me gustaría hacer un poco de brainstorming sobre cuáles son las dudas que nos gustaría resolver; si existen estas mentiras, cuál es la pregunta para encontrar la mentira o la verdad de esta información. Si lo público es críptico… porque los enlaces a las instituciones -que se suponen que nos dan de comer- llevan a webs que no funcionan, se encallan…

– Es como de los 90…

– Además esto enlaza con la idea de que como lo público va lento, lo privado va más rápido y por eso se crean sociedades limitadas para gestionar el arte que va más rápido que las cosas de palacio…

– Esto también es muy de los 90…

– Sí, bueno, es que esto es de la época de Aznar. Total, que hacen esto [muestra en la presentación evolución de páginas web de proyectos culturales] y después te encuentras aquí a Telefónica. ¿Quién nos está dando de comer? Si piensas es LaCaixa, Sabadell, Iberdrola… Y aún así también cuesta trazar de dónde sale su dinero.
En Francia sí he encontrado bibliografía de cómo funcionan centros tipo la Fundación Cartier, la de Louis Vuitton… Fundaciones que también han conseguido su dinero de manera mafiosa (Cartier traficando con diamantes, por ejemplo). Son negocios muy oscuros, sin embargo ahora miras sus webs y las encuentras super filántropas, con muchos premios, museos, colecciones, arquitectura de arquitectos estrella… Huele muy mal. He encontrado una manera más directa de trazar el dinero de Francia, pero aquí tenemos los mismos procesos y no hay manera de trazar.
No quiero entrar en la discusión de si es ético o no aceptar el dinero de LaCaixa para proyectos, simplemente quiero compartir la sensación, la pregunta de: ¿si hay dinero, a quién se da? Si entendemos quién nos está alimentando entendemos un poco cómo lo hace, cuál es su idea de artwashing, de artista-marca.
Aquí tampoco hay cohesión, haber enfocado las inversiones hacia el artista marca, a la hispanidad, al origen de los presupuestos de Exteriores… ¿cómo estamos? Mi idea es poner en común las preocupaciones y conocer de qué nos podemos informar con vistas a empoderarnos o a cambiar la situación. La web podría ser el foro o la manera de articular algo… también saber lo que está pasando en otros sitios me ayuda a entender. Cada unx tiene que ganarse la vida -si es con una beca de la Fundación Miró es con una beca, y si es trabajando en un bar pues así-, pero la idea a la que siempre llego es la de unir esfuerzos. Quería proponer una sesión participativa, no irnos muy por las ramas sino recopilar el conocimiento que sumamos, informes, libros, páginas web… Quizás tener un archivo de “verdades” para contrarrestar a este gabinete de mentiras, medias verdades, fake news o lo que sea.
Otra idea que traía hoy es de Tony Blair, las industrias creativas, que ahora están muy vinculadas a lo que se entiende por arte. Creatividad (cualquier cosa: sea diseñador, pintor, dj o escultor) e industria (se entiende que debe de ser rentable). En el Santa Mónica se quiso crear un mapa de creativos que ahogaba la diversidad metiendo a todos, con sus necesidades y actividades tan distintas, en un mismo saco…

– ¿Eso se terminó haciendo, o tuvo a todo el mundo tan de espaldas que se dejó?

– En la página aún está… vamos a aprovechar para ir anotando ideas de brainstorming, si os apetece recuperando esta idea de “creativos” que une tantos ámbitos, con un ejemplo como ese mapa de a donde no se debería ir. Creo que la unión de fondo de unir “la creatividad” es la que hace que te pongas a competir como performer o artista sonoro en la misma liga que un diseñador, un DJ o alguien que hace gastronomía. Creo que esto no favorece ni a unos ni a otros, pero si a alguien no favorece sobre todo es a los artistas o creativos que no tienen una “aplicación” que todo el mundo entienda. Si lo metes todo en el mismo mix, algunos pierden. Como página web está bien, para recopilar una serie de perfiles, pero…

– Pero la serie de perfiles que aparecen en una misma galería también genera competitividad. O la idea de artistas representados frente a no representados, aunque esto no quiera decir nada sobre la calidad de su trabajo.

– Si sí, total. Creo que esta era una frase de Marcelo Expósito: dime quién te representa y te diré quién eres. Que me hace pensar en “dime qué premios has ganado y te diré quien eres”, como artista o como curator. Poner el galardón o situar en ciertas posiciones a unxs y no a otrxs.

– Echo de menos experiencias colectivas en el mundo del arte. Los momentos de crisis, más allá del análisis de la naturaleza de esa crisis, me parece que han sido más colectivos -y hablo de Barcelona, que es el contexto que más conozco. En esta última crisis me cuesta pensar en un proyecto colectivo potente, a pesar de entender que estas iniciativas son precarias, efímeras… Pero creo que no lo estamos haciendo.

– No estamos sabiendo exportar internamente. En la crisis del 2011 en Argentina se extendió mucho la idea del trueque. Si se hubiera tomado como referencia este modelo se podrían haber creado zonas de autogestión – auto sustento super interesantes.

– Claro. Miras un poco al pasado y ves que sí ha habido, por ejemplo durante el franquismo, iniciativas como el Grup de Treball, que trabajaba desde la autoría colectiva. ¿Conocéis los libros Desacuerdos? Son varios volúmenes y están bien. [ https://www.macba.cat/es/desacuerdos-1-sobre-arte-politicas-y-esfera-publica-en-el-estado-espanyol ]

– No, ¿qué son?

– Son volúmenes que editaron desde el Macba y alguno centros más y hacen una lectura política del arte y de las iniciativas en torno a ella. El primer y segundo volumen son sobre Historia, el tercero incluye documentos, el cuarto y el quinto hablan de más cosas. La cosa por la que hablaba de estos volúmenes: yo no conozco en profundidad las iniciativas colectivas, pero he encontrado herramientas como estas y quizás cada unx puede traer las suyas. Me pregunto, si estas publicaciones abarcaran hasta el hoy, si habría capítulos sobre iniciativas actuales. Si existirían iniciativas lo suficientemente potentes en afectación o temporalidad.

– Las iniciativas que aparecen, ¿son sólo de creadores?

– No conozco todas, pero más que de creadores, son propuestas que se mueven entre arte y activismo. La mayoría tienen más que ver con encuentros que con creación. Arte público…

– En este tipo de colectivos entraría, por ejemplo, La Fura en los 80? Se planteaban como espacio de reflexión.

– Bueno, aquí quien editó hizo su propia selección, pero entiendo que las iniciativas que aparecen son, sobre todo, muy politizadas. Trabajan en torno a cuál debe ser la labor del artista en la sociedad, cuál es su compromiso social. La Fura la entiendo más como una subversión estética, inauguran Barcelona 92, son más oficiales…

– Sí, por eso hablo de la etapa de los 80, cuando funcionan como un teatro callejero, con manifestaciones que entiendo más como una necesidad de estallido ante tanta represión y que funcionan como un núcleo de desenfreno, con cierta violencia…

– Sin conocer a fondo todo esto, creo que es más otra línea. La Fura creo que tiene más que ver con una subversión del teatro, de romper la barrera entre escenario y platea…

– Sí que en cuanto a colectividad, en el teatro es más habitual trabajar en estos términos. Quizás la subversión de La Fura como teatro tenía que ver con lo que dices, pero es cierto que en las artes visuales no tenemos estas herramientas.

– Gran parte del problema es que estamos contemplado una enorme cantidad de problemas como si fueran uno sólo (precariedad del contexto artístico). Creo que para entender cómo funcionan las relaciones de poder en nuestro sector, para empezar hay que entender que hay muchos modelos económicos y laborales en activo. A veces me ayuda pensar en términos de oferta y demanda, que es donde suelen tener origen los problemas de transacciones, de intercambio. No hablo exclusivamente del intercambio que se hace al vender una pieza, hay muchos otros tipos de intercambio. Hoy hay un montón de artistas y de muchas disciplinas -muchas demandas- y se enfrentan a una oferta de recursos que no da para satisfacer toda la demanda.
Si te compras un coche, puedes hacerlo simplemente por necesidades de movilidad o puedes hacerlo también para mostrar un nivel de vida. En el arte siempre decimos que no hay pasta, pero en realidad la cosa pasa por darnos cuenta de que pasta sobra, la hay por todos lados, lo que no hay es demanda. ¿Quién está interesado por poner pasta en qué? Pasta para comprar aviones de guerra hay un montón, pero, ¿quién está interesado en el arte? Muchas veces tiene que ver con una marca país, pero si no es el estado, ¿a quién le interesa? A algunos, por su dimensión simbólica para transmitir un estilo de vida y clase, les interesa cierto tipo de arte, pero muy limitado. ¿Por qué un ayuntamiento quiere invertir en arte? ¿Por qué Hospitalet quiere invertir en arte? Puede ser porque eso genera espacios para otros negocios, vías de gentrificación, de construcción, queda bien, consigue votos… Viene determinado por las necesidades de otra gente.
Por eso, hay gente que hace arte que se puede adaptar a los formatos de ayuntamiento (exposición en la calle, murales…), gente que trabaja sólo con galerías… Si entiendo mi trabajo como algo que debe satisfacer necesidades -no las mías, las de los otros-, si estoy dispuesto a adaptarme, romperme para encajar… Igualmente, hay demasiados artistas.

– ¿Puede ser también que estamos en una época en la que los artistas producen para artistas?

– Yo creo que élite siempre hubo, y que además en total lo que se gasta ahora es más de lo que se gastaba antes, o al menos hay más artistas que pueden vivir de serlo. Antes dependías de que viniera el papa a encargarte algo que necesitaba.

– Claro, pero en esa época no había artistas más corales como los que encontramos ahora.

– Pasaban más por artesanos.

– La autoría también se daba de unas formas muy diversas.

– Claro, la noción de autor es muy moderna. En el taller medieval hay un maestro y muchos aprendices, no existe apenas la diferencia entre arte y artesanía y de los excedentes empieza a generarse todo el negocio de mercaderes.

– El estado rehuye del interés por producir arte, rehuye de demandar. ¿Cuál es la causa entonces de que artistas quieran ofertarla sabiendo que es un salto al vacío? Surgen experiencias colectivas, pero duran muy poco tiempo.

– Eso no tiene por qué ser malo

– Ya, pero duran lo que duran porque el sistema-mercado se basa en el autor. El Grup de treball, por ejemplo, se hace famoso porque uno de sus artistas empieza a funcionar bien en el mercado.

– No somos capaces de crear una estructura alternativa.

– Ahí quizás es interesante pensar en modelos que no puedan ser replicables para que no puedan ser absorbidos o mercantilizados.

– Hay grupos que surgen para romper pero una vez que rompen no tienen cómo seguir.

– Para mí falta la otra parte, que es el sustento. Creo que en la música se tiene más claro, hay muchos grupos en garajes y muchas idealizaciones de que aparezca un productor y te dediques a eso, pero todo el mundo sabe que el mercado musical es limitado y que se entra por volverte mainstream y/o tener que negociar todo tu trabajo. El resto asumen que lo que hacen lo van a hacer por gusto. En las artes visuales parece que pensamos que se nos debe la profesionalidad.

– Igual no es que estas estructuras no estén en el arte visual, sino que las olvidamos. Como es difícil aceptar que cuando La Caixa nos da dinero para hacer arte lo que estamos haciendo es blanquearle dinero, por mucho que sea la obra social, intentamos invisibilizar esas estructuras. Estamos a la vanguardia del neoliberalismo. Cuando nos invitan a Hospitalet a hacer un muro vamos, por mucho que sepamos que nos invitan para hacer artwashing.

– Dentro de este sistema de oferta y demanda hay una capa que es la de aprovecharse del artista. La cosa florece donde hay condiciones, en Linz con el Ars Electrónica pareciera que los artistas tuvieran muchas de las facilidades estructurales que necesitan. En nuestro contexto, tengo tantas ganas de hacer algo y no me quiero dar cuenta que no existen los recursos, que empiezo a recortarme a mí mismo, empiezo a negociar conmigo mismo. Acabo pagando un trozo de lo que quiero hacer por las ganas que tengo.

– Depende mucho de lo que les interese potenciar desde las políticas. Todo el discurso de las industrias creativas, en artes visuales a quien alimenta es a las galerías. Lo demás, ¿dónde va a parar? El estado tiene que asumir. En cierto punto se entendió que la educación era necesaria, se hizo pública y nadie lo cuestiona.

– Los discursos neoliberales más afines al arte hacen al estado pensar que el arte no es interesante per se, sino por el volumen que genera en actividades como Ars Electrónica. ¿Por qué no existe un Mobile Congress en Barcelona pero de arte?

– Ya existe, el Swab.

(risas)

– Bueno, también es importante valorar qué tipo de volumen es el que generan estas grandes actividades: trabajo no cualificado…

– De todas formas, el discurso sobre el dinero que el arte genera quizás es contraproducente, porque quizás el valor del arte no es principalmente económico, o al menos ese no es el importante.

– Y no se puede prever, nadie imaginaba que Rubens iba a seguir generando dinero años después. Pero bueno, ¿arte rentable? No sé.

– Claro, qué significa la rentabilidad. También, esta obsesión por defender que somos profesionales y que por tanto tenemos que cobrar por todo lo que hagamos -obviamente lo defiendo, pero si ahora supiéramos que no íbamos a tener nunca dinero por esto, ¿íbamos a seguir haciendo arte? ¿Vamos a tomárnoslo como el que toca música en el garaje? Hace poco escuchaba a alguien en la radio: volvamos a hacer música porque queremos hacerla, no esperando convertirnos en profesionales. Nosotros igual, ¿sólo hacemos esto porque nos consideramos profesionales? ¿Deberíamos hacerlo? ¿Tiene sentido pedir al estado que subvencione un mercado que no se sostiene porque hace falta, como lo hace la agricultura, para que la gente tenga arte, o porque hace falta que se haga arte, que haya gente produciendo arte?
Es raro, porque yo creo que la gente tiene que seguir haciendo arte igualmente, el problema es cuando alguien saca provecho de ello. Por ejemplo, ¿yo por qué estoy aquí hoy? Lo entiendo como trabajo, es parte de mi trabajo aunque no esté cobrando por mi hora aquí, y lo encuentro necesario igualmente.

– Claro, a veces como profesional inviertes tiempo o recursos en ampliar tu formación, tu red, tu entendimiento sobre algunos temas…

– Tenemos que hacer autocrítica también, porque parece que el problema siempre es externos y nosotros estamos victimizados. El arte tiene esa cosa de que si yo soy “buen artista” tengo que producir exactamente lo que yo quiera, y por tanto que exista alguien que lo quiere. Si yo hiciera coches no podría funcionar así.

– Pero siempre tienes en cuenta al público, no?

– ¿Tú crees que la mayoría de artistas piensa en cómo se va a recibir su trabajo? Yo creo que la mayoría piensa que seguro que a alguien le gusta pero sin producirlo para nadie. Cuando te hacen un encargo concreto quizás sí, pero en términos generales no estás pendiente de quién va a querer lo que haces.

– Bueno, hay un exceso de onanismo-narcisismo que no creo que haya en muchas otras profesiones. Creo que la mayoría de artistas hacen lo que les apetece. Y así les va.

– Quizás es diferente en colectivos de artistas que comparten autoría, en cuanto hay más de dos no te quedas tan aislado del resto. No un colectivo de productores sino una producción en colectivo.

– ¿Como TMTMTM?

– Bueno, TMTMTM no produce arte, ha hecho una cosa ahora pero se mueve más en las áreas tangenciales al arte.

– Hay un tema interesante, las estrategias a nivel estatal o de ciudad. Uno puede ser médico y dedicarse a la medicina pero no necesariamente pasar consulta, puede dar congresos, hacer consultoría… También estaría guay pensar en el artista de esta manera, con actividades paralelas o complementarias que inciden en el ingreso. Y no sólo en el artista sino en el arte. El ejemplo de nuevo de Linz: el estado decide convertir Linz en la ciudad de las artes electrónicas. A partir de ahí se generan unas subcategorías del Ars Electrónica con asesorías, tiendas, ocupa un espacio en la universidad… Todo esto incide en la economía. Y a la vez, cuando el artista va a participar en el festival, puede también pasar por la universidad a dar una conferencia. Se da un mix (hablando del artista, porque para quien limpia las habitaciones de los hoteles, no sé cuánto llega aunque no queden habitaciones) de business. Y este mix también lo puede buscar el artista en su vida complementando la producción de obra con clases, etc.

– También está el tema, recuperando la oferta y demanda, de que el artista encuentre otras demandas que puede resolver. ¿Qué necesita mi ciudad, mi calle, qué hay por hacer, qué recursos puedo aprovechar?

– Eso es una manera de responder a un servicio también. ¿Para qué sirve el arte? Igual no tiene que servir para nada. ¿Sirve el mismo sistema de pensamiento y de economía para el arte?

– Sí, el arte está un poco más allá del sistema que plantea el modelo laboral capitalista. Después cada uno se puede plantear cómo comprende su práctica artística. Puedes entender que el artista siempre ha estado cerca del que tiene más dinero y entonces ser estratega. Aunque si tu manera de visualizar el mundo es esta, ¿hace falta hacerlo desde el arte? O, pensando así, ¿el artista tiene que tener siempre un papel contrahegemónico, contestatario? ¿O no? Son preguntas que me hago a mí misma.

– Esto de que el arte no es necesario es importante hablarlo. No es así, no es necesario poseerlo y tenerlo en casa, no es necesario poseerlo para entenderlo, para disfrutarlo, para que nos sea útil. Con esto respondemos un poco al tema del mercado: ¿como no es necesario, por qué mercantilizarlo? Igual se podría pensar en un modelo más parecido al de la ciencia, que pase más por investigación…

– Bueno, con la ciencia existe también un mercado farmacéutico.

– Sí, cierto, y sus lobbies, y sus revistas académicas con intereses económicos…

– Hay una diferencia entre necesidad y utilidad. Para qué sirve es distinto de la necesidad por poseerlo.

– Pero el arte es útil en muchos sectores.

– ¿Para qué?

– Para generar pensamiento, una sociedad más crítica, más activa…

– Yo creo que la utilidad en estas razones se cae.

– No, pero lo más útil del arte es hacerlo.

– Si sales a la calle la gente te dice que sí, que el arte es necesario. Pero si se estropean las cajas del Mercadona, ahí sí que vas a ver lo que les parece necesario.

– Bueno, pero son necesidades o utilidades distintas. El arte tiene un valor intrínseco en el ser humano, todas las sociedades la hacen. Lo que no es necesario es poseerlo.

– Para mí está en la línea del pensamiento crítico. Es básico en cualquier sociedad pero ahora más que nunca. Para mí, el arte es la filosofía, da las herramientas para pensar libremente y poder escapar de aquello en lo que la sociedad te dice que te tienes que convertir. Pensamiento en abstracto, A no es igual a B. La gente quiere que A lleve a B, fútbol, la pelota entra y es gol, que no le calienten la cabeza, “Cataluña es pobre” se reduce a “sin España seremos más ricos”. Por eso, el pensamiento crítico es fundamental. Pero cualquier sociedad que no cumpla el punto 1 -comida, casa, ropa- prioriza esas, como si el arte no fuera necesario en ese bloque. No hay que caer en esa escala de valores en la que se entienden que otras cosas van primero, porque es algo que debe funcionar pleno, como un ecosistema.

– Yo, en un mundo ideal, lo entiendo. Pero en un mundo de naciones hay escasez.

– No hay escasez, hay desigualdad.

– Se genera escasez, vale, pero si yo quiero comer alguien tiene que cultivar si yo me dedico a otra cosa. Total, que el estado dice “sí, sí, nadie puede vivir sin arte” pero piensa que invertir en ciencia devuelve X retornos…

– Pero tampoco es el caso, este estado tampoco invierte en ciencia. Esto tendría sentido si tuviéramos un estado racional pero no lo es…

– ¿Por qué interesa más el fútbol que el arte?

– Si la gente se divirtiera viendo un cuadro tanto como viendo un partido, se irían a exposiciones.

– Sin embargo con la música pasa de otra manera, la gente disfruta de la música.

– Porque el producto es mucho más claro: tienes canciones, un disco…

– Está mucho más cercano a la industria, es más consumible.

– Hoy me enteré de que Damien Hirst se está construyendo una iceberg home. O sea, que las cosas le van muy bien. Ahí cabríamos todos.

– Sí es verdad que la desigualdad en arte también es brutal. Tenemos eso en un lado y a otro una precariedad absoluta con producciones financiadas por uno mismo.

– Volviendo al principio, hablábamos de documentos que pudiéramos compartir y fueran interesantes para alimentar la web.

– Sí, nos gustaría abrirla y empezar a expandirla con más contenidos, un poco más blog. Que haya movimiento con cosas que vayan apareciendo.

– Sí, y además está bien abrir a nuevas generaciones. Da la sensación de que cada generación repetimos los discursos de la anterior. Cada generación inventa la sopa de ajo.

– Está el discurso “el mundo está fatal” frente al de “hace 200 años te morías a los 30 y ganabas muchísimo menos”. Yo no puedo hacer un análisis comparativo, pero a pesar de la tremenda precariedad que vivo constantemente, creo que hay más artistas, se produce más arte o un poco más democratizada… No hablo de un discurso de derechas ni de izquierdas, pero ahora hay más acceso a las herramientas de pulsión creativa, a hacer un trabajo y mostrarlo en internet… Esas posibilidades que da el capitalismo creo que son las claves sobre las que hay que navegar, donde encontrar las palancas para sobreponerse a la situación. Casi cualquiera al que le guste el arte puede hacer algo. ¿Cómo satisfacer a esa masa? Dentro de esto están los honorarios.

– También está la vía de pensar: tenemos los días contados.

– O la de: esto da para tantos. O conseguimos más demanda, o repartimos lo que hay entre los que estamos.

– En el ayuntamiento este año hemos tenido menos de lo que esperábamos. Tuvimos que decidir, o se reparte menos a más, o se elige mejor a quién se le da. Tanto una como otra opción plantea problemas.

– Aquí también está la pregunta de: ¿Quién termina decidiendo sobre eso? También me pregunto, ¿si viene una nueva crisis, dónde recortarán primero? Se tendrán en cuenta las necesidades más urgentes, más inmediatas. El arte no se considera así.

– Aquí detectamos muchos problemas, pero estaría bien también proponer respuestas. ¿Qué hay que cambiar, el planteamiento?

– Sí, aquí sería interesante vincular a gente para generar planes en común. Incluso grupos organizados: Fase, Trama… De esta manera podríamos plantear propuestas desde un peso de 60-100 artistas. Sería interesante entonces decir que queremos incidir en las decisiones que se van a tomar en Hospitalet, por ejemplo, sobre arte.

– El próximo encuentro será el 17 de octubre, jueves, con Joan Morey. Haremos un cierre de hoy, o una síntesis, o un paso de relevo.

Agradecimientos, recogida y despedidas.