Encuentro # 1 con Mariona Moncunill

Relatoría por Belén Soto

11/07/2019
La escocesa
18:00 h

Patricio Rivera abre la sesión introduciendo a TMTMTM y a Belén Soto (colaboradora del colectivo), el proyecto Gabinete de mentiras -que nace de sus experiencias de trabajo como artistas y desde TMTMTM- y el encuentro con Mariona Moncunill.

Mariona se presenta e introduce la conversación a través de una exposición performativa. Menciona que le invitan habitualmente a entidades para hablar sobre buenas prácticas en el contexto artístico, que suele hacerlo desde el discurso casi sindical y que llega un punto en que se cansa. También, que en esta ocasión le ha interesado desarrollar su introducción desde un relato más personal y emocional, que conecta con el carácter de archivo de narrativas del gabinete.

Relato 1

Conversación:

– Gracias Mariona. Este hilo emocional suele ser invisibilidado en espacios formales pero es el que marca las experiencias. Todo lo que has comentado me ha resonado. Con un recorrido de vida muy distinto, encuentro múltiples puntos de conexión.

– En Cataluña encuentro que se educa a la mujer para que sea muy agradecida, que no lleve demasiado la contraria, que tenga las cosas claras pero esté tranquila…

– Pensar en la suerte es un arma de doble filo, porque a veces puedes caer en pensar que lo bueno viene de fuera, no te lo ganas.

– Que lo bueno viene de fuera y lo malo lo provocas tú. Es cierto que esta suerte, también, la encuentro para lo bueno: tuve la suerte de nacer en una familia que me pudo pagar unas clases. Ahora sé que no es tanto suerte sino privilegio.
A veces también usamos la suerte en negativo para tener envidia o rabia hacia las pocas personas que tienen posiciones no precarias en instituciones.

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– Creo que es importante lo que decías de trabajar desde lo colectivo, de no trabajar por una misma -porque esto solo sirve para pasar la pelota de la precariedad. Hace falta compromiso colectivo y transparencia para coordinarnos y poner la información en común. También quiero pensar no sólo en el contexto general sino en el de Barcelona: es insostenible vivir de la práctica curatorial o artística mientras que vocación y horas de trabajo sí que hay.

– A veces me he dado cuenta, con respecto al tema de la transparencia y la información colectivizada, que lxs artistas no hablamos entre nosotrxs en los proyectos colectivos. Muchas veces no sabemos que nos están ofreciendo condiciones diferentes, no compartimos cuando detectamos que nos están haciendo algo raro en los contratos…
Recuerdo un caso peliagudo de la PAAC con el MACBA. No quiero culpar a quienes aceptan estas condiciones, para nada, pero recuerdo que en una de estas exposiciones estaba Joan Morey e informó a la PAAC de que el contrato exponía solamente obligaciones del artista y derechos del museo, pero nada en sentido contrario. La PAAC contactó con lxs artistas participantes y algunxs artistas se dieron cuenta entonces, pero ya habían firmado. Vamos muy solas, podríamos evitar muchas de estas situaciones hablando. A veces esto mismo lo provoca la precariedad, que no te permite vincularte como quisieras.

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– Por curiosidad, cuáles son las justificaciones que te daban para estos casos de exposiciones colectivas sin honorarios?

– Que no daba el dinero. Pero claro, entonces que no las hagan, que hagan otras cosas que sí puedan pagar. También existe el discurso de que nosotrxs deberíamos sobrevivir de la venta de nuestras obras. Esto nos pretende obligar a lxs artistas a producir obras que encajen con el mercado.
A veces los museos sólo trabajan con artistas que tienen galeristas y piden préstamos a las galerías para evitar el paso de pagar honorarios a lxs artistas. Las galerías también tienen una situación difícil aquí, porque si la prestan puede que se la compren, y si no, tienen miedo a que no les compren nada.

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– ¿Crees que ha mejorado la situación en los últimos años?

– Se acumulan tanto las historias personales que no lo sé. Quizás sí pero yo estoy más cansada. Con la excusa de la crisis dimos pasos atrás, parece que todos aceptamos rebajarnos.
Otra cosa interesante es mirar las listas de quienes firmaron los códigos de buenas prácticas. Hubo casos de malas prácticas de esas personas después.

– Yo vengo de otro país donde se funciona aún peor. Las instituciones tienen poco presupuesto para comprar, las galerías no tienen coleccionistas. De ahí para abajo, todo es peor. Pasa un poco lo mismo, pero en un mercado mucho más reducido: la tragedia de los comunes, tenemos tanta hambre que no nos importa el otro. Aquí hay, en general, más profesionalidad.
El proceso de venta de las galerías puede ser más sencillo porque es más claro, más medible. En cuanto el arte sale de estas lógicas y se convierte en algo menos envasable, no sabemos cómo hacer. Creo en la colectividad y en las asociaciones de artistas, pero cuando éstas se institucionalizan creo que no son funcionales. Aunque entiendo la utilidad de las luchas para conseguir una legislación o unos manuales de buenas prácticas.

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– Los presupuestos de cultura son bajos, pero hay dinero, las instituciones tienen dinero. ¿Por que no hacen menos en mejores condiciones?

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– En los conflictos de condiciones laborales siempre pasa que hay quien no quiere aceptar y quien sí. En la curva de oferta y demanda se supone que hay una línea a partir de la que la masa no está dispuesta a bajar, pero parece que en el arte esto no ocurre.

– Sí, aquí vuelvo al tema de la colectividad. Si nos enfrentamos a esto individualmente, la decisión es ‘acepto o no acepto’. Cuando somos todxs – todxs los que participamos en la misma expo o una masa más amplia- la decisión es otra. La colectividad hace de mediador con aparente poder, hace que la decisión no sea una causa perdida. Quizás consigues cambios, aunque sean simbólicos, pero genera cambios. Es difícil que ante una coordinación así, la institución vuelva a repetir el error.
Sé que ahora me he cerrado puertas por esto, pero bueno, se me han abierto otras que incluso son mejores, que trabajan desde otras prácticas. Las organizaciones tienen que recuperar esto, la colectividad cercana e intermedia, y a mí me pesa mucho no estar haciéndolo bien.

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– Últimamente vengo pensando, por testimonios que recibo de quienes las coordinan o dirijen, algo sobre la estrategia de las plataformas/asociaciones del sector buscando perfiles consolidados y con poder para presentarse fuertes (algo que sé que empujó bastante en los 90s) Por ejemplo, en la PAAC se escuchan comentarios como “ya no se apunta un Tàpies, hay mucha gente sin recorrido que quiere influir mucho”. No sé cómo de habituales son estos comentarios en el caso concreto de la PAAC, pero creo que la mayoría de lxs artistas no son perfiles consolidados y con poder, y que tienen unas necesidades muy distintas, intereses comprometidos de manera diversa, o que se corresponden con otras esferas… Pienso que es importante revisar esto porque tiene que ver también con qué se queda dentro y fuera de lo que estas entidades entienden como artista o como institución artística, y para qué fines trabajan en correspondencia. Hay una revisión que hacer de los modelos de plataforma.

– Totalmente. Y a la vez, falta mucha gente joven que tenga ganas de hacer esto. Para empezar, dentro hay muchas tensiones y conflictos y muy poco tiempo para hacer debate. Creo que debería haber no una, sino muchas organizaciones, que se especialicen en las diversas maneras de entender el arte. El saco que pretende ser una única asociación es muy compleja por eso, porque deja muchas cosas fuera y porque no hay tiempo ni energía.
Este activismo se hace por amor al sector, y por eso es limitado. Hay que articularse, pero el problema de base es tan grande que no sé qué respuestas imaginar. Cuando se fundó la PAAC yo pensaba que deberíamos pasar mucho más tiempo debatiendo quiénes éramos y qué queríamos hacer.

– Uno de los experimentos que quizás sirve de algo en este sentido son los talleres de artista: FASE, TRAMA,… Estas articulaciones, cuando hay cierto grado de organización, facilitan que, en vez de estar unx tirando piedras solx, se articulen pequeñas estructuras con respecto al contexto. No hablo de instituciones, sino grupos de artistas que colectivizan necesidades y recursos. Esto provoca que los colectivos tengan que consensuar algunas premisas para interlocutar, y que se les tenga en cuenta de otra manera. Con respecto a los ayuntamientos también es interesante cómo funciona, porque se dan conglomerados de artistas que generan una especie de comunismo organizativo que se coordina para conseguir objetivos. En estas asociaciones, los artistas hablan desde su propio trabajo.

– Si, además está mucho más vinculado al trabajo directo. ¿Pero qué pasa con quienes trabajamos desde casa? ¿Cómo nos organizamos ante legislaciones estatales como el estatuto del artista? Necesitamos -y lxs políticxs también- portavoces generales.
Pero sí, quizás la clave es hacerlo más pequeñito: muchas asociaciones asociadas. Esto también favorece uno de los grandes problemas de las plataformas grandes: la gente no asiste a las asambleas, no se discute apenas.

– Yo creo que también, desde el punto de vista estructural, descentralizar ayuda a integrar perspectivas minoritarias, a que no se queden sólo en la asamblea porque lo que cuenta es la línea estratégica votada por la mayoría. Por otro lado, también creo que el mecanismo burocrático de una estructura grande es mucho más difícil de coordinar.

– Además en estos ambientes de trabajo se da más confianza

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– Son las 8, como primer encuentro ha sido interesante porque hemos tocado muchos temas.

– Sí, esto es como un árbol que se ramifica…
La cosa es que cuando salgo de estos encuentros siempre salgo un poco apagada, no con ilusión.

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– Más allá del tema asociacionismo, me parece interesante el tema de la masa crítica: más allá de si formas o no parte de una institución, creo que es importante reconocer a todxs los sujetos de enunciación. Esto permite saltarse el proceso de pertenecer a un grupo que ostenta cierto capital simbólico. Lo que es verdad es que tengo la sensación de que no se está dando en la práctica. Esto está presente en el proceso de Hangar de revisar su modelo de gobernanza.

– Sí, además Hangar es un caso en el que la comunidad quiere participar.

– Sí, y es complejo, porque hay una parte de quienes discuten esto que defiende que el staff, que son quienes tienen más relación con esa comunidad, no pueden participar en las discusiones con el patronato porque “se da un conflicto de intereses”.

– Es fuerte si no se les está teniendo en cuenta, ni si quiera para informar.

– En la Escocesa por ejemplo, el staff tiene derecho a voz pero no a voto, y las decisiones se toman por consenso, no por voto. Por eso, el derecho a voz es super importante. La Escocesa es una asociación, las decisiones las toman lxs socios y lxs artistas residentes entran automáticamente a ser socixs.

– En una fundación como Hangar, las decisiones las toma el patronato. Las estructuras organizacionales son importantes para los procesos gubernamentales y la posibilidad de generar cambios, pero también para ser conscientes de la responsabilidad de utilizar bien estas herramientas, estar a la altura de lo que requieren. Esto muchas veces no pasa.
No nos estamos dando cuenta de la potencia que tienen los instrumentos: poder hacer una asociación, poder ser socix de una, por ejemplo. Estás generando estructura y un marco de posibilidades. No sé si en Hangar se podría generar algo similar. En algún momento se me deslizó que el patronato se quería renovar y me leí los estatutos. Pensé, ¿por qué además de personas físicas no puede haber personas jurídicas en un patronato? Se me echó atrás por la complejidad que conllevaba.

– Supuestamente, algunas reuniones del patronato de Hangar están abiertas. Creo que puede ser importante participar en esto, habitar estos espacios de debate, agarrar la responsabilidad por aquí más allá de la queja.

– Podríamos ponerlo en la página del Gabinete, preguntarles desde ahí y hacérselo llegar.

– A mí, además, me gusta cuestionar. Si lo que hay está anquilosado; proponer vías, aunque no sean realistas. Me parece que ayuda a abrir caminos. Unx habla del patronato y parece que bajan los arcanos de una nave. Se van conformando unos imaginarios que generan actitudes.

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– La ficción puede ser una estrategia

– Puede ser una evasión pero también puede generar utopías hacia las que acercarse.

– ¿Cómo habría sido la conversación si hubieran venido direcciones de instituciones?

– Podríamos invitarles a la próxima, a ver si vienen y, si vienen, qué pasa

– Sí pero a la vez, restan anonimato y seguridad a este encuentro.

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– El próximo encuentro será el 12 de septiembre, jueves, coincide con el primer día de los Tallers Oberts del Poblenou.

Agradecimientos, recogida y despedidas.